miércoles, 1 de enero de 2014

La velocidad adecuada


En el primer número de Jot Down publicaba José Antonio Montano un artículo llamado La velocidad adecuada, en el que hablaba de los perjuicios que le había supuesto la apertura de la línea del AVE entre Madrid y Málaga. Para el gran Montano, del que se es muy fan en este blog, tener que pagar más caro por un viaje que ahorra un par de horas respecto a las antiguas cuatro y media del Talgo 200 es una muestra de retroprogreso, ya que durante este largo intervalo uno podía, por un precio muy razonable, ir a la cafetería, ver la película, mirar el paisaje manchego o andaluz, leer, charlar e incluso aburrirse. Desde que Cascos licitó el AVE que Zapatero inauguró, el viaje es el doble de caro y no da tiempo a consumar todas las actividades antes descritas, en todo caso puede uno comenzarlas y dejarlas a medias o renunciar a varias de ellas, con la consiguiente falta de completud del viaje. Hoy tengo un billete de vuelta en ese mismo tren de Montano, subiéndome en Puente Genil en vez de en Málaga, lo cual me deja algo menos de dos horas para terminar lo que pretendía con esta entrada, el tradicional repaso del año que parece que se va consolidando en este blog. Ya no se ve más que negrura por la ventana, pero a juzgar por los recurrentes taponamientos de oídos de hace unos minutos diría que el tren hace poco que atravesó los túneles de Sierra Morena y Despeñaperros. Tampoco parece que haya luna, cosa que me confirma una aplicación que hace unas semanas me descargaron, año nuevo luna nueva.

Por primera vez he pasado la última noche del año lejos de la gran ciudad, cosa que no me ha importado mucho, después de más de un lustro sufriendo cornadas de hasta 70 euros por apretarme unos garrafones en barras libres infames. Así que me vi pasada la medianoche del 31 con el primer gin tonic del año y poco que hacer, y lo único que se me ocurrió fue empezar Historias del Calcio, lo último que me falta por leer del amigo Enric González, el periodista que escribe como a mí me gustaría escribir si tuviera un blog. (El tren acaba de pasar por Puertollano, debo darme prisa) Enric González fue al primero que leí en 2013, a través de sus Memorias Líquidas, libro que, como procuro hacer yo, deben regalar a cualquiera que tenga algún interés por el periodismo. Este año he podido leer también sus Historias de algunas de las ciudades en que ha sido corresponsal, Londres, Nueva York y Roma, brillantes todas ellas. Otros dos han sido los autores de los que más he abusado en este año que acaba, Montero Glez (Pistola y Cuchillo, una especie de western flamenco alrededor de la figura de Camarón, y Huella Jonda del Héroe) y el clásico de este blog Manuel Jabois, del que he releído un par de veces Grupo Salvaje para alimentar mi madridismo irracional y, por primera vez, sus columnas gallegas en Irse a Madrid y sus vivencias como padre primerizo y neomadrileño en Manu. Tabucchi, Pla, Marsé, Antonio Luque y hasta El Hobbit de Tolkien (regresión a la infancia patrocinada por New Line Cinema) son algunas de las cosas que recuerdo haber leído los últimos meses.
Seguiría con este postureo literario que cualquier persona mayor de ocho años supera por número y calidad de autores, pero parece que pasamos por Ciudad Real hace casi veinte minutos, así que vamos con la música que esto se nos va de las manos (también les hablaría de cine, pero dada mi ignorancia y el poco tiempo de que dispongo delego ese apartado en La Llave Azul, web que encontrarán enlazada a la derecha de esta página. Me limitaré a recomendarles que vayan a ver Inside Llewyn Davis, de los Coen, que se estrena hoy 1 de enero, y que me saquen entrada que yo también quiero ir).

Dice el GPS del vagón que estamos por Los Yébenes, el pueblo de la concejala socialista esa del vídeo calenturiento y la portada de Interviú. No viene mucho a cuento, pero cualquiera se resiste a dejarlo por escrito.

No me voy a complicar con formalismos, los discos que más me han gustado de 2013 han sido:

- Delantera Mítica, Quique González. Todo lo que se pudiera decir de este disco ya lo intenté decir hace unos meses en una entrada llamada Los Mitos. Ha pasado el tiempo y sigo pensando igual, para mi gusto es el mejor disco de Quique. La gira ha sido también brutal, con una de las mejores bandas que le han acompañado en todos estos años. Yo le vi en La Riviera en primavera y en But en Navidad, y compro ya cualquier Quique que se anuncie para el futuro.

- Formas de matar el tiempo, José Ignacio Lapido. Lapido a mí me ha cogido muy tarde pero a tiempo. Ya tenía a fuego Cartografía, y hace unos días me llevé del Fnac En otro tiempo, en otro lugar y De sombras y sueños, que llevan sonando en mis auriculares todo este rato en el tren desde que me subí en la provincia de Córdoba. Son bestiales, sobre todo el primero, y amenazan con convertirse en unos de mis discos favoritos. También lo es Formas de matar el tiempo, rock de verdad, porque rock es el guitarrazo salvaje, el verso sincero y el órgano Hammond suave. Lapido es un genio en todo ello.

- Bohemio, Andrés Calamaro. Aunque no es el mejor Calamaro es muy bueno. Un disco de temazos, en especial a mí me tiene muy pillado Belgrano. Y valga para Calamaro lo dicho del rock con Lapido.

De música de fuera lo que más me ha gustado ha sido el AM de Arctic Monkeys, del que ya hablamos en su día. Eh, y este año vi en directo a Lucinda Williams, concierto del que estoy especialmente orgulloso.

Bueno, faltan 17 minutos para entrar en Atocha según el panel del coche 12, lo justo para despedirse, revisar y enviar. Espero no haberles aburrido, el tren ya va por el Cerro de Los Ángeles y la gente más impaciente ya baja las maletas y recoge los abrigos. Yo ya estoy en Madrid, la ciudad que nunca se despierta. También espero que la espontaneidad cubra otras deficiencias de estas líneas.
Parece que la velocidad adecuada no es ir deprisa o despacio, sino ajustarse al guión. Si a un mindundi le ha dado tiempo a decir estas cosas en hora cincuenta de tren, cosa de la que dudaba seriamente, seguro que a ustedes les da tiempo en 2014 para conseguir lo que se propongan, la clave es coger papel, bolígrafo y escribir un buen guión. Ya habrá tiempo para hacer borrones y corregirlo, simplemente dejen abierto el final ese que tienen en la cabeza, porque la vida sabe mejor cuando lo bueno, aunque pueda soñarse, te pilla de improviso. Gracias un año más por estar ahí y feliz año.

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Entre la niebla seguiré ese sendero
donde te perdí.
Con mis errores a modo de amuletos
me voy muy lejos de aquí.

Un viejo tren abandonado en vía muerta
nos espera a ti y a mí.
Somos sonámbulos en noche de tormenta,
iremos muy lejos de aquí.

- Revisado y retocado pero no adulterado el 2/1/2014 a la 1:46.

2 comentarios:

  1. ¡Muy original! Sería gracioso comprobar cómo te desenvuelves en el mundo de la poesía. Un abrazo.

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    1. La poesía es otra liga y yo no tengo sensibilidad para ello. Gracias Esteve, un abrazo y feliz año.

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