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miércoles, 25 de junio de 2014

Simpatía por los Stones


Una vez más tocan los Rolling Stones en Madrid y yo no voy a ir. Los 100 pavos que cuesta la entrada decente más barata escapan a mi presupuesto de manera excesiva. Y teniendo en cuenta que ya les vi hace siete años tampoco me va a suponer un trauma irme de cañas a la  hora del concierto. El telonero es Leiva, que muy bien, pero sin ánimo de fardar (bueno, un poco sí) cuando yo les vi en el Calderón los teloneros fueron Loquillo y JET (los australianos de Are you gonna be my girl). Como solo sucede cuando tocan en España los Stones o Bruce Springsteen, el ruido mediático que se genera por medios especializados y generalistas es ensordecedor, capaz de agotar a cualquiera a la primera de cambio. Supongo que si ocurriera lo mismo con los conciertos de Madonna, J-Lo o David Guetta, la ira me haría apagar la tele, arrojarla por la ventana, quemar sus restos y alimentar con sus cenizas a una piara de cerdos. Pero por suerte no es así, y parece que solo los  grandes rockeros jurásicos que nos gustan son capaces de movilizar tantas redacciones de periódicos, lo cual, aunque peligroso debido a la habitual mala calidad del contenido de las noticias, no deja de ser mínimamente reconfortante: dejad de hablarme de una puta vez de la Infanta o del matrimonio Casillas-Xavi y poned un poco de rock and roll.
Dando una vuelta por la vorágine de reportajes, especiales y demás reseñas que se están haciendo por la visita de sus majestades, me encontré una más de las miles de listas de "las 10 mejores canciones de los Stones" en una revista mínimamente respetable como, valga la redundancia, Rolling Stone. Y he de decir que me sorprendió para bien, ya que yo entré a la web como entro a los bares de la calle Huertas, esperando encontrarme clásicos facilones y evidentes hasta para el público más inexperto, pero aunque contenía alguna concesión obvia como Satisfaction o Angie ni mucho menos era una mala lista. Repasa dignamente los mejores discos de la época dorada de la banda, y combina bien himnos como Sympathy for the Devil o Jumping Jack Flash con temas más complejos como You can't always get what you want (que no deja de durar 7 minutos y medio) o  Gimme Shelter, la primera de la lista. Incluía hasta algún guiño a frikis como Can't you hear me knocking, tema secundario del Sticky Fingers. Con todo y con eso, un seguidor irredento de los Stones que posee un rincón en el ciberespacio como es este blog no puede dejar escapar la ocasión de contestar a esa lista con la suya propia. Aunque la hago totalmente cegado por la subjetividad y los prejuicios, defenderé estas 10 canciones hasta que mi contrincante o yo fallezcamos en duelo. Venga, anímense, que no soy tan bueno con la espada.

1. Dead Flowers.
2. Shine a Light.
3. Beast of Burden.
4. You can't always get what you want.
3. Salt of the Earth.
6. Brown Sugar.
7. Tumbling Dice.
8. Love in Vain (que sí, que es de Robert Johnson).
9. Gimme Shelter.
10. Moonlight Mile.

Bonus track para los fieles:
- Thru and Thru. Aunque hay muchas, muchísimas canciones de los Stones que querría sumar a la lista, elijo esta, que empieza con la voz de Keith acompañado solo de unos leves riffs en su guitarra. Y la elijo porque, aunque era un tema que a mí me gustaba sin más, cuando la escuché al final del último episodio de la segunda temporada de Los Soprano (en la escena de la graduación de Meadow, tras la detención de Tony y el ajusticiamiento de Pussy) se me puso la piel de gallina como pocas veces delante de la tele. No dejen de ver el vídeo y disfrutar de la escena entera, no tiene desperdicio.


PS- Hoy 25 de junio, el día en que le dijeron al Amargo que fuera aprendiendo a morir, nos deja, además de Ana María Matute, el gran Eli Wallach, más conocido como Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramírez. No pierdan ocasión de salir esta noche a las tabernas a empinar al codo a la memoria de ambos. A buon'anima.

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Well when you're sitting back in your rose pink Cadillac 
making bets on Kentucky Derby day, 
ah, I'll be in my basement room with a needle and a spoon 
and another girl to take my pain away. 
Take me down little Susie, take me down, 
I know you think you're the queen of the underground,
and you can send me dead flowers every morning, 
send me dead flowers by the mail, 
send me dead flowers to my wedding, 
and i won't forget to put roses on your grave.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Canciones para el fin del mundo

A esta hora del viernes 21 de diciembre del 2012 estoy vivo pero, según cierta civilización  mesoamericana de hace milenios, el Apocalipsis tendrá lugar dentro de algunas horas, y con él nos llegará a los humanos la hora de morir irremediablemente. No voy a poner en duda los cálculos que hace unos cuantos siglos realizaron unos señores en taparrabos que, por lo visto, desconocían artilugios tan avanzados y futuristas como la rueda, así que me hundo en la resignación y me dispongo a pasar una de las tres horas que le quedan al planeta hablando de música. He pensado que, ya que dicen que esta noche vamos a ser asolados por cataclismos meteóricos, terremotos infernales y olas gigantes, al menos que tengamos el alma preparada gracias a la música. Con este post pretendo preparar al lector para el inexorable final de las civilizaciones con una lista de canciones sobre esta temática. En general, cualquier canción sobre el fin del mundo, la destrucción masiva o el juicio final era susceptible de entrar, pero por cuestión de gustos y de prejuicios la lista es la que es. Por otra parte, en un blog amigo como es Posts desde el Subsuelo se acaba de confeccionar un post similar pero estrictamente cinematográfico, para que luego digan que no tienen música ni películas que elegir. Dejo al final del post la lista en Spotify y, sin más preámbulos, entremos en materia. Como decía Sabina, que el fin del mundo nos pille bailando.

1. It's the end of the world as we know it, R.E.M.



Quizás sea una evidencia, pero una lista así tiene que ser abierta con esta canción. Habla de terremotos y huracanes, y Michael Stype acepta estoicamente el ocaso de sus días diciendo It's the end of the world as we know it, and I feel fine; es el fin del mundo tal y como lo conocemos y yo me siento bien.

2. Lonesome day, Bruce Springsteen.



Esta canción fue escrita por el Jefe a raíz de los atentados del 11-S en Nueva York. Su temática no puede ser más desoladora, "un sol oscuro saliendo, la tormenta arrasará..." y demás alegorías sobre la muerte; temazo potente de rock de estadio para plantarle cara.

3. Until the end of the world, U2.


Una canción mítica del que probablemente es el mejor disco de U2, Achtung Baby, a partir del cual se convirtieron en el producto de todo a cien que son hoy. Until the end of the world es de lo mejor del disco, con guitarrazos enérgicos y un solo memorable de The Edge. Seguimos preparando el fin del mundo con rock.

4. (I'll love you) till the end of the world, Nick Cave & the Bad Seeds.


También hay hueco para canciones de amor en esta lista, como esta de Nick Cave en la que le promete su chica amor incondicional hasta que llegue el fin, así que no le queda mucho. Gran canción para despedirse.

5. Dance me to the end of love, Leonard Cohen.


Digo yo que si se acaba la vida en el mundo también se acabará el amor, es ahí donde cobra sentido el título de esta canción del señor Cohen, báilame hasta el final del amor. Con Dance me ponemos fin a esta pequeña dosis de sentimentalismo para despedirse de las mujeres, y volvemos a la destrucción del planeta Tierra.

6. A hard rain's a-gonna fall, Bob Dylan.


Para contextualizar, esta canción fue escrita por Dylan en plena crisis de los misiles, con decenas de cabezas nucleares soviéticas plantadas en Cuba y apuntando directas a la Casa Blanca. "A hard rain's a-gonna fall means something is gonna happen" dice el propio Bob al principio la versión en directo, refiriéndose al holocausto nuclear al que parecía condenado el mundo occidental. No hubo holocausto, pero nos quedó esta memorable canción.

7. The Man comes around, Johnny Cash.


Seguimos la lista con una canción del hombre de negro que hace referencia clara al día del Juicio Final y a la segunda venida de Jesucristo, "there's a man going around taking names and hedecides who to free and who to blame, everybody won't be treated the same, there'll be a golden ladder reaching down when the Man comes around". Durante sus últimos años Johnny Cash se prodigó en cantar canciones sobre la muerte (Hurt, God's gonna cut you down...), pero en esta no se refería solo a la suya, sino a la de todos los hombres.

8. Bad moon rising, Creedence Clearwater Revival.


Habla aquí John Fogerty del destino fatal que les espera a los que salgan a la calle una noche como la de hoy: "don't go around tonight, it's a bound to take your life, there's a bad moon on the rise". Canciones apocalípticas pero de buen rollo, como debe ser.

9. When the word ends, Dave Matthews Band.


Salto de algunas décadas hasta los 90, cuando la Dave Matthews Band publicó su disco Everyday. When the world ends, rock suave en otra canción más sobre el final.

10. London calling, The Clash.


El Apocalipsis va por barrios, y en esta canción es a los londinenses a los que les toca escuchar las trompetas de Jericó. En London Calling habla Joe Strummer de catástrofes nucleares y glaciaciones letales que tendrán las orillas del Támesis como epicentro.

11. Revelations, Iron Maiden.


Durante años, servidor fue a una escuela de rock en la que le instruían sobre las grandes bandas del género, desde los Beatles hasta Black Sabbath. Allí conocí esta brutal Revelations que, para quien no lo sepa, significa Apocalipsis en inglés, ya que este libro de la Biblia se conoce también como el de las Revelaciones. Una concesión al heavy de Iron Maiden para la lista, ya que no podía faltar la banda que más ha cultivado el rock apocalíptico.

12. The end of the world, The Cure.
Esta es otra banda que, por estética, tiene pinta de ser docta en el asunto de la muerte y el final de los tiempos. Nunca he sido muy aficionado a The Cure, pero hay que reconocerles grandes temas como Friday I'm in love, Boys don't cry o esta The end of the world.

13. The man who sold the world, David Bowie.



Otro que probablemente tenga un pacto con los mayas es David Bowie, el pelirrojo con un ojo de cada color, experto en canciones sobre alienígenas, viajes espaciales y arañas invasoras. Aquí dejo The man who sold the world, el hombre que vendió al mundo, que más tarde hizo extra-famosa Kurt Cobain.

14. Sympathy for the Devil, The Rolling Stones.


No podían faltar los Stones, los embajadores del satanismo en la Tierra, que probablemente estén esperando a que llegue el fin del mundo para reencontrarse con su viejo colega el Diablo, interpretado magníficamente por Harvey Keitel, para mostrarle sus simpatías.

15. The end, The Doors.


La canción definitiva sobre el final de los finales. Quién no recuerda la escena inicial de Apocalypse Now, en que un palmeral vietnamita es asolado por napalm norteamericano mientras suena esta canción. "This is the end, my only friend, the end". Y con The end, llega también esta lista a su fin. Como diría Desmond Hume en Lost, see you in another life brother.



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This is the end, beautiful friend
This is the end, my only friend
The end of our elaborate plans
The end of everything that stands, the end

No safety or surprise, the end
I'll never look into your eyes again

lunes, 17 de septiembre de 2012

Tan joven y tan viejo


Hace unas semanas me dio por escribir sobre los grandes jugadores que han lucido el dorsal número 14 sobre un campo de fútbol. Me faltaba uno por una cuestión puramente iconográfica, Esteban Granero, 14 de corazón, de hechura y de definición lucía el triste 11 en el Real Madrid, ya que es Xabi Alonso, el padrino del Pirata, quien velará por ese doble dígito hasta que venga un digno sucesor. Pues bien, gana el Madrí la Supercopa y Granero, harto de que desfilen ante él Oziles, Modrics y Essienes coge la puerta y se va. Con un par. Y como no puede ser de otra manera será el 14 de su nuevo equipo, el Queens Park Rangers. Y no queda ahí la cosa, resulta que el día de su debut en Loftus Road, tras empatar el QPR contra el Chelsea de otro rocker madridista como Juan Mata, aparece en el twitter de Leiva (sí, Leiva el de Leiva) esta foto:


Porque a veces, en Londres, sucede que las estrellas se alinean para formar una constelación radiante y luminosa como la que más. No eran Lennon, Richards y Clapton los que se reunieron en Picadilly, eran Granero, Leiva y Quique González los que aprovecharon la ocasión para celebrar la comunión eterna entre rock y fútbol. Ya lo dije en otra ocasión anterior, Granero es rock. Me vi tentado de escribir sobre él cuando apareció entrevistado en la portada de Jot Down, un reportaje en el que el protagonista menciona a Brahms, Kubrick, Coppola, Carver, Salinger, Kafka, Lucinda Williams, Wilco, Quique González y Leiva, por lo que no puede no puede decepcionar. Como aguanté el impulso entonces, reproduzco ahora su respuesta cuando le preguntan cuál le gustaría que fuera la última canción que oiría antes de morir: "si no tuviera escapatoria... me pondría a Quique González, una canción que no está editada todavía, estará el año que viene, él aún no tiene claro el nombre... pero no puedo decir de qué va... ¡Voy a cambiar de canción! Pondría Tan joven y tan viejo de Sabina". Ídolo, like a rolling stone. Porque él, tan joven como es, es tan viejo que no podría haber cogido otra canción, tan generacional, tan autobiográfica para los melancólicos. Incluso se permite lanzar un guiño al próximo disco del Kid. Precisamente es Sabina quien, junto a Serrat, compadrea con (genuflexión) José Tomás en la misma medida en que lo venera. Los buques insignia de una generación de cantautores rendidos al arte de un torero. Leiva y Quique, generación heredera de la de Sabina, apadrinan a otro torero como el Pirata en su dimensión artística, que no es pequeña. 
Una vez apareció Granero por el palco de Canal+ en San Isidro, y entrevistado por el futbolero-taurino Juan Carlos Sánchez se confesó como aficionado a los toros y descendiente de toreros. Pues bien, leía hace poco en el anecdotario de Rubén Amón No puede ser y además es imposible sobre un matador, virtuoso del violín, que al final se decantó por dejar la música en favor de la sangre de los toros. Se llamaba Manuel Granero. ¿Será su bisabuelo? Como soy una persona que a veces se permite creer en algunas cosas sin fundamento ninguno, voy a creer que sí, que lo es, y que parte del arte y la sensibilidad del Pirata, Juan Belmonte de la Premier y Jim Hawkins de los Rangers, se deben a que pertenece a esa casta férrea y eterna de seres sobrehumanos que son los matadores de toros. 
Triste, porque se va el más madridista de los pocos madridistas que quedaban en el Madrid. Pero contento, porque el mismo día en que José Tomás, entre poetas, premios Nobel y la crema de la cultura, firmó la mayor epopeya nunca vista en una plaza de toros, Esteban Granero salía, con el 14 en la espalda, por la puerta grande de Loftus Road, vigilado desde la grada por los poetas de su generación, de la contracultura como él, en la ciudad de la contracultura de los Stones y de los Clash.


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Así que de momento nada de adiós, muchachos
Me duermo en los entierros de mi generación
Cada noche me invento, todavía me emborracho
Tan joven y tan viejo, like a rolling stone


miércoles, 13 de junio de 2012

Nacido para correr

 

Muy pocos privilegiados pueden contar entre sus logros el llevar más de 40 años de gira permanente, y dentro de ese selecto grupo en el que se encuentran Bob Dylan, los Stones, AC/DC y cuatro perros viejos más, solo uno ha sabido mantener la cordura, el jefe de todos nosotros, Bruce Springsteen. Décadas de convivencia musical acaban destrozando a cualquiera y, en ocasiones, convirtiéndolo en un simple producto más del mercado. Ejemplo, difícilmente haya personas que se profesen un odio más visceral que Mick Jagger y Keith Richards, pero son conscientes de lo rentable de su unión y, aunque llevan dos décadas sin publicar un disco bueno, convierten cada concierto de los Rolling Stones en una experiencia increíble para el público, además de en una máquina de hacer caja. Una frase publicada en Jot Down lo resume a la perfección, “no se soportan, están juntos por la pasta y son unos hipócritas, como los políticos; pero a los Stones los seguimos queriendo porque, a diferencia de los políticos, sí han hecho algo por nosotros.”
Con Springsteen no pasa lo mismo. Lleva en ruta desde 1968, y vive cada concierto como si fuera el primero (o el último). Hace apenas un par de semanas tocó dos noches seguidas en Barcelona (su segunda ciudad favorita), regalando sendos conciertos de tres horas y cuarto cada uno. Y con 63 años. Cada concierto de Springsteen es un mundo de sorpresas. Lo mismo abre el concierto con Who’ll stop the rain, de la CCR, en correspondencia al chaparrón que cala al respetable hasta las entrañas (en San Sebastián este mes de mayo) que resucita versiones que lleva 30 años sin tocar (la intro de Prove it all night, en el ya mencionado de Barcelona).


El carisma de Springsteen no lo tiene ni lo ha tenido absolutamente nadie en el mundo de la música. Siendo, como es, una superestrella de primer nivel, se entrega a su público en cuerpo y alma porque se siente depositario de tanto cariño que no puede dejarlo para sus adentros. Es un albañil del rock, el superhéroe de barrio que todos los chavales quieren ser de mayores. En cada concierto suyo se produce una comunión de agradecimiento mutuo entre el espectador y el músico que se traduce en momentos de éxtasis musical y espiritual. Dudo que esto ocurra con cualquier otro músico del mundo, porque Springsteen es inmortal. Sin ser un poeta de salón (quizás sí de asfalto) captura con sus letras y melodías a gentes de cien mil raleas, haciéndoles partícipes por unos instantes de su inmortalidad.
Este domingo los madrileños tendremos ocasión de revivir emociones con el Jefe en una gira, la primera sin el Big Man, Clarence Clemons, que está siendo única por la energía de los shows y por el amplísimo repertorio que se está trabajando. El Bernabéu (80.000 personas) se abrirá para un concierto por cuarta vez, que si mis fuentes no me fallan han sido uno de U2 (con los Ramones y los Pretenders de teloneros, se dice pronto), un bochornoso “concierto” de Operación Triunfo, y otro del propio Springsteen en la gira del Magic. En este último fui testigo de una conjunción planetaria entre recinto y músico, fundiéndose en una sola las almas de los miembros de la E Street Band y las de las grandes estrellas que han deslumbrado al Santiago Bernabéu. Springsteen cantaba Thunder Road empapado del espíritu de Raúl, de Juanito, de Butragueño, de Hugo Sánchez y de tantos otros. Y como este año además hemos ganado la liga el espectáculo promete ser épico, ya que volveremos a ver en el Bernabéu un delantero centro inmortal, un músico eterno nacido para correr.

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Waste your summer praying in vain for a saviour to rise from these streets
Well I'm no hero, that's understood
All the redemption I can offer, girl, is beneath this dirty hood
With a chance to make it good somehow, hey what else can we do now?
Except roll down the window and let the wind blow back your hair
Well the night's bustin' open, these two lanes will take us anywhere
We got one more chance to make it real, to trade in these wings on some wheels
Climb in back, heaven's waiting down on the tracks

Oh oh come take my hand, riding out tonight to case the promised land
Oh oh oh oh thunder road, oh thunder road, oh thunder road