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miércoles, 16 de enero de 2013

Ajuste de cuentas: 2012


Con el papel de envolver de este 2013 ya en la basura desde hace días, vuelvo a vosotros tras la tempestad de unas semanas en que las obligaciones han ocupado prácticamente todo mi tiempo. Y vuelvo para ajustar cuentas, ya que llevo desde la oleada de posts de diciembre con un tema en la cabeza, que es de todo menos original. Se trata de dejar por escrito, tras la deliberación y el concilio debido, los que para el que escribe estas líneas han sido los mejores discos del 2012. Si el año pasado me quejaba de falta de material y decía que nuestros ídolos estaban muertos, no puedo decir lo mismo en esta ocasión; ha sido un gran año en lo musical y, por suerte, hay mucho donde elegir, aunque por economía procesal voy a reducirlo todo a dos categorías supremas, mejor disco español y mejor disco internacional. En España hemos disfrutado (aparte del #1 de la lista, para el que mantengo una ficción de suspense) de La Nave de los Locos, el brutal último disco de Loquillo, Diciembre el brillante debut en solitario de Leiva, buenos trabajos de Rubén Pozo y M Clan y agradables descubrimientos como el de Jorge Marazu y su disco La Colección de Rejoles (descubrimiento que, como otros muchos, debo a Esa Canción me Suena). Más allá del Atlántico y del Cantábrico también se han puesto las pilas y han vuelto los de siempre, los que nunca (o casi nunca) fallan. Hemos tenido grandísimos nuevos discos de Springsteen, de Neil Young, de Van Morrison, de Leonard Cohen, y además los Stones han vuelto a tocar. También han publicado magníficos discos artistas de menos de 60 años como Mumford & Sons, Ryan Adams y John Mayer, pero como en este blog tenemos mucho respeto por nuestros mayores entramos directamente en materia con el que, para Billete de Vuelta, ha sido el mejor disco internacional:

Bob Dylan, Tempest.


En una canción no publicada llamada Groupies Eléctricas, Quique González decía "resucité de nuevo oyendo Modern Times, ¿cómo ha podido hacer algo tan bueno?". Parecía mentira que un señor de 65 años que había publicado 33 discos antes y compuesto muchas de las mejores canciones de siempre pudiera seguir haciendo cosas así. Pues bien, con 71 llega el señor Dylan y publica un disco todavía mejor: Tempest.  La vida de los grandes es una superación permanente de los límites marcados con anterioridad y una habilidad para reinventarse, volver mejor y ser más como siempre que nunca. El disco repasa muchos de los registros que Dylan ha cultivado a lo largo de su carrera, blues de estilo antiguo (Early roman kings), baladas lentas (Soon after midnight, Long and wasted years), rock n' roll de estilo Highway 61 (Narrow way) y composiciones casi bíblicas como Tempest y Roll on John. Mi favorita es Pay in Blood, un rock que me vuela la cabeza, sublime. No sé si a estas alturas se podrá permitir Bob Dylan ser pródigo en giras interminables por nuestro entorno, pero nos ha sorprendido ya tantas veces que no debería extrañarnos que presentara Tempest en directo en algún lugar cercano, ocasión que deberíamos aprovechar para acudir en peregrinación a rendirle pleitesía.

Y en cuanto al mejor disco publicado en España en 2012, the winners are:


Los Madison, Compás de Espera.



La verdad es que no tuve dudas en este campo, con sus tres discos Los Madison se han convertido para el abajo firmante en una de las referencias del rock español de los últimos años, y esperemos que también de los próximos lustros. El sonido de la banda es imbatible, y el talento de Txetxu Altube a la hora de componer y de interpretar está al alcance de pocos. Compás de Espera es un disco bestial, detallista pero directo a la vez, con canciones que mejoran a cada escucha mostrando nuevos matices de rock. Como en Tempest, la variedad es una cualidad, y lo mismo encontramos temas rápidos y guitarreros como Jamás, Dividido y Sígueme despacio, lugares intermedios como la sesentera Me estoy vendiendo mal y canciones más pausadas como Entre tú y yo y Casi siempre, además de una colaboración estelar como es la de Miguel Ríos en Juego Sucio. Para mí, las joyas son la propia Compás de Espera, llamada a ser icónica en el repertorio de Los Madison; Ropa Nueva, en la que colabora el quinto Madison, el maestro César Pop, compañero de mil batallas con Txetxu; Skyline, que tiene unas progresiones melódicas y unos silencios entre riffs que valen su peso en oro; y una versión que, por lo menos, iguala la versión original, Lo que Queda, escrita por César Pop (¿de las tres mejores canciones escritas en España en los últimos veinte años?), que en manos de Los Madison suena más rápida y guitarrera que en la versión del asturiano de la Alameda de Osuna. Lo ha dicho Txetxu varias veces a través de las redes, 2012 ha sido un año inolvidable para Los Madison, ya que además de lanzar un disco como este pudieron gozar de noches memorables como en la que llenaron los Teatros del Canal de Madrid. Por el bien de los que nos gusta esto de la música, que Los Madison sigan tan en forma como el año pasado.

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He tirado mi fondo de armario,
ya no voy buscando ropa nueva.
Ando recorriendo el vecindario
y no soy el único alma en pena,

Siempre he sido adicto a las canciones,
no voy a dejar de darles cera.
Ojalá lloviese para siempre
para almacenarme en la nevera.

Si no estás aquí me invento tu mirada
y me haré creer que tú me recordabas
desde siempre,
como siempre.

martes, 29 de noviembre de 2011

Y me falta valor para darme por vencido

Txetxu Altube, César Pop y Quique González

Quique González, omnipresente en este blog, ha alcanzado con los años una reputación privilegiada en el panorama del rock español a base de trabajo, de carretera, de tugurios inmundos y, sobre todo, de canciones únicas. Siempre en la delgada línea entre el underground y el mainstream, cuenta con una selección de fans incondicionales que le garantizan su persistencia en la música durante muchos años. Lo que antes era la tutela y el patrocinio por parte de algunos de los más grandes músicos españoles como Enrique Urquijo se ha convertido en innumerables parabienes recíprocos y recurrentes colaboraciones con los primeros espadas de la escena del rock en español: Calamaro, Ariel Rot, Bunbury, M Clan, Pereza, Pancho Varona, Fitipaldis... en definitiva, nadie duda ya que Quique González es un grande. Y como grande ha sido capaz de crear escuela. Él, que bebió de las fuentes del rock americano y de los cánones de Sabina y Serrat en la composición de sus canciones, ha conseguido desarrollar un estilo de creación y ejecución musical propio. Llevando relativamente poco en los escenarios (13 años), es ya la referencia de muchos de los nuevos grupos que intentan entrar en los iPods relucientes de las nuevas generaciones. En esta entrada quería acercarme a dos bandas y un solista que son magníficos continuadores de este estilo descubierto al mundo por Quique González, pero que aportan su propia perspectiva y un sonido característico cada uno. Todavía lidian con la autopromoción de sus discos, pero con sus canciones por bandera llaman con fuerza a las puertas de la industria discográfica, ese temible monstruo tan injusto como poderoso, capaz de despreciar a los músicos con más talento. Estos artistas mientras tanto siguen a lo suyo, ganándose a los seguidores de su música en las distancias cortas, en los bares y en el boca a oreja. Con talento, paciencia y -hay que decirlo- también con suerte, todo llega.

LOS MADISON. Madrileños, quinteto de rockeros voraces, sus canciones tienen reminiscencias de Springsteen y de John Mellencamp. Su líder, Txetxu Altube (o Txetxu-Madison, como le llama Santi Alcanda), es un carismático compositor que vuelca en sus letras una energía brutal a la vez que una elegante sensibilidad. Txetxu, por analogía, se está ganando con sus letras y su voz ser el heredero natural de Quique González. Los Madison tienen dos discos publicados, Días de Vértigo y Vendaval y un tercero a punto de ver la luz (el primero de ellos lleva varias semanas atascado y sin posibilidad de cambiarlo en mi reproductor mp3, y aseguro que me alegro de que haya sido este el disco elegido para sonar eternamente en mis viajes en Metro). Son rockeros clásicos, vintage, con canciones que recuerdan en muchos casos a la atmósfera electroacústica del Salitre48 de Quique, lo cual solo puede ser bueno. Dejo aquí el vídeo de la espectacular Si pierdo la cuenta, de Vendaval.

STEREOTIPOS. Con la misma energía que los Madison y un sonido más contundente y guitarrero, quizás pecan de una excesiva sencillez en algunas de sus letras, aunque su repertorio está lleno de temazos indiscutibles, tanto en su primer disco Stereotipos como en el segundo, 200 Buitres. Musicalmente me parecen una de las mejores bandas del momento, ya que mezclan a la perfección la intensidad de una banda de rock guitarrero con riffs y estribillos muy melódicos, con aires a Tom Petty. Por hacer alguna comparación cercana, su estilo se acercaría al de Aproximaciones de Pereza o a La Noche Americana de Quique González, pero ya se sabe que las comparaciones son odiosas. Una de mis favoritas de Stereotipos, Perdida en la universidad, fue precisamente escrita por Quique para su primer disco. Lo que más me gusta de ellos es el buen rollo que transmiten sus canciones. Que sigan así.
CÉSAR POP. Asturiano, conocido por ser el teclista de Pereza y coautor de varias de las canciones de Daiquiri Blues, César Pop publicó su primer disco (Te llames como te llames) hace apenas unas semanas, aunque varias maquetas de sus canciones ya estaban en la red. Probablemente, por lo reflejado en su disco, es el más puro continuador del estilo de Quique, cuya voz encajaría perfectamente en todas las canciones. Canciones intimistas, algunas más acústicas y sosegadas con predominio del piano que magistralmente interpreta César, algunas más enérgicas con predominio de las guitarras eléctricas. Cuenta con colaboraciones fantásticas como las de Pancho Varona y Txetxu-Madison. Un disco genial, brillante, completo, ojalá solo el primero de muchos, ya que a César Pop le sobra talento para pertenecer selecto club de los grandes músicos españoles. Sus letras, tan líricas, cargadas de símbolos y de imágenes, de frases de esas que se quedan en la memoria, se complementan perfectamente con unas composiciones que reflejan su buen gusto y su genio musical. Suyos son los versos del título y del final de esta entrada, creo que reflejan bien la lucha de estos artistas que pelean cada día por que su música llegue cada día a más gente, con sus canciones como carta de presentación, es de justicia que su mérito sea reconocido. Suerte en el camino.
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Con medio cuerpo dentro de la nube
y las piernas flotando en el vacío.
Ya nunca pasa nada, esto ya no sube
y me falta valor para darme por vencido